Por: Oscar Mauricio Ramírez Contreras
Es común escuchar diferentes conceptos u opiniones respecto a la psicología, algunos de estos pueden ser: “los psicólogos están más locos que sus pacientes”, también es común escuchar algo como: “la psicología es para locos… yo por allá no voy”, la mayoría de estas afirmaciones son ejecutadas por personas que nunca han realizado un proceso psicológico organizado, porque una cosa es ir al psicólogo una vez y otra cosa es ir al psicólogo a hacer un proceso.
"La invitación es ir al psicólogo con la intención de realizar un proceso"
Por lo tanto en el presente blog ilustraremos situaciones en las cuales, basados en mi experiencia, la psicología no ha funcionado (spoiler alert: no es culpa del psicólogo, pero igual lo culpan a él/ella):
En mis 6 años de experiencia en el campo clínico, me he encontrado con toda clase de pacientes y acudientes, quienes tienen en su imaginario un concepto de la psicología antiguo o mágico, donde existe esa terapia que te curará en poco tiempo (como una pastilla mágica ;) ) o que te van a hipnotizar y en una sesión se eliminan todos tus temores, miedos y ansiedades de toda una vida. Les cuento, que eso nunca va a pasar… lo siento…
Entonces...
¿Cuáles vendrían siendo las situaciones más comunes donde la psicología no funciona?
Antes de empezar a relatar los casos, es importante mencionar que cada vez que se inicia un proceso psicoterapéutico con niño, niña, adolescente o adulto se realiza algo llamado “encuadre” por medio del cual se explica a los pacientes como se va a proceder de ahora en adelante y cuales son los objetivos que el presente proceso va a perseguir, teniendo eso claro, continuemos.
Llega una familia a consulta con su hijo entre 3 y 5 años de edad con un diagnóstico de neurodesarrollo importante, el cual no ha tenido ningún tipo de acompañamiento terapéutico en su vida (se espera que en estos casos sean acompañados de terapia ocupacional, fonoaudiología, fisioterapia, psicología y neuropsicología), con base a esto, se realiza un adecuado encuadre a los acudientes sobre la duración de los procesos en el presente diagnóstico y sobre cómo van a ser las sesiones a realizar con su hijo, ante lo cual se firma el consentimiento informado y manifiestan estar de acuerdo con el proceso a realizar.
Después de 5 sesiones los acudientes manifiestan NO estar satisfechos con el proceso ya que no han visto los resultados esperados por ellos por lo que deciden para arbitrariamente el proceso iniciado, sin embargo, no han tenido en cuenta los objetivos planteados inicialmente por el terapeuta y mucho menos han realizado los ejercicios que deben hacer en casa, en este caso, LA PSICOLOGÍA NO FUNCIONA.
"deben escoger bien a su psicoterapeuta quien será esa persona que los acompañará en este largo camino, sigan sus indicaciones y recomendaciones, no desfallezcan y crean en su proceso"
Por otra parte, tenemos a los adultos con clara sintomatología de ansiedad generalizada, la cual se manifiesta por fuertes episodios de ataques de pánico y activación psicofisiológica fruto de la somatización generada a raíz de sus pensamientos irracionales, entonces llegan a consulta desesperados buscando una respuesta inmediata (pastillita mágica) a lo que les aqueja, por lo que a pesar de explicar de forma asertiva y eficaz no logran comprender el trasfondo de un proceso psicoterapéutico, por lo que una vez más, pretenden curar años de dificultades emocionales en 2 o 3 sesiones, entonces al no ver resultados rápidamente y sentir de nuevo dichos ataques de pánico tienden a pensar: “esto no sirve…” y renuncian al proceso. Posteriormente buscan otro terapeuta y se repite la historia una y otra vez… En este caso, LA PSICOLOGÍA NO FUNCIONA.
"Nunca pienses que lo sabes todo. Por muy alto que te valores, ten siempre el coraje de decirte a ti mismo: soy un ignorante"
(Ivan Pavlov)
El fin del presente blog evidentemente no es afirmar que la psicología no sirve, al contrario es ilustrar las situaciones en las que la psicología no funciona ni funcionara, porque la psicología debe ser vista como un proceso largo, difícil y doloroso el cual toma horas de tratamiento para poder alcanzar pequeños objetivos a raíz del trabajo en equipo. La invitación es ir al psicólogo con la intención de realizar un proceso, por lo que deben escoger bien a su psicoterapeuta quien será esa persona que los acompañará en este largo camino, sigan sus indicaciones y recomendaciones, no desfallezcan y crean en su proceso.
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