Acoso escolar y/o Bullying

El pasado 2 de mayo conmemoramos el día internacional contra el acoso escolar, fecha en la cual se busca sensibilizar y hacer conciencia frente a un fenómeno generalizado en los establecimientos educativos y que presenta impactos significativos en la salud física y mental de los involucrados.

Algunas cifras frente al impacto que cobra este fenómeno muestran por ejemplo: 200.000 niños, niñas y adolescentes en el mundo mueren al año por causa directa de esta situación, bien sea por homicidio o por inducción al suicidio.

Es importante al abordar el tema del acoso escolar precisar en los siguientes aspectos: definición, manifestaciones (tipos) y en las estrategias para prevenirlo.

¿Qué entendemos por acoso escolar?

Consiste en cualquier forma de maltrato físico, verbal y psicológico que se produce entre estudiantes de forma reiterada durante un lapso de tiempo, en la cual se establecen relaciones desiguales de poder entre la víctima (o víctimas) y agresor (o agresores), pudiendo manifestarse en la misma institución educativa o en medios digitales.

De acuerdo con esta definición la conducta de acoso escolar cumple con tres características que la diferencia de otras conductas violentas en el entorno escolar:

  • Es un comportamiento que involucra a los estudiantes y tiene la intención de hacer daño al otro.
  • Es un comportamiento que es repetitivo en el tiempo.
  • Es un comportamiento entre dos o más estudiantes en donde existe asimetría en las relaciones de poder.

¿Cómo se manifiesta el acoso escolar?

El acoso escolar puede manifestarse de diferentes maneras, es importante reconocer que todas y cada una de ellas pueden tener un impacto significativo en la salud física y mental de los involucrados; no hay una menos o más grave que las demás. Adicionalmente, pueden presentarse de manera combinada entre sí.

Tenemos así los siguientes tipos:

Físico: expresada en agresiones contra la integridad física y/o material de la víctima, pudiendo ir desde los empujones, golpes, patadas, daño a los materiales, entre otros.

Verbal: consiste en todos aquellos comentarios que buscan humillar, denigrar o menospreciar a la víctima.

Psicológico: comportamientos que buscan intimidar, descalificar o menospreciar al otro, teniendo una incidencia negativa en la autoestima de la víctima.

Social: búsqueda del aislamiento de la víctima y su posterior exclusión en las actividades del centro educativo.

Ciberacoso: comportamientos de intimidación o acoso manifestadas por medios digitales. Pueden expresarse en redes sociales, plataformas de juegos o de mensajería, entre otros. Al tener un amplio alcance y albergar datos en línea, el ciberacoso puede maximizar el alcance del maltrato y la exposición a otros.

¿Qué podemos hacer frente a la problemática del acoso escolar?

Sin importar el rol que desempeñemos tanto en el interior de las Instituciones Educativas (docentes, directivos, acudientes, estudiantes) o por fuera de las mismas (ciudadanos), todos podemos ser agentes de cambio para la erradicación del acoso escolar, compartimos los siguientes cinco pasos para lograrlo:

  1. Aprendamos: reconozcamos las características de esta problemática y compartamos con los niños, niñas y adolescentes a nuestro alrededor esta información.
  2. Observemos: los niños, niñas y adolescentes pueden comenzar a manifestar cambios en su comportamiento al estar expuestos a situaciones de acoso escolar (bien sea como víctimas, observadores o agresores). Estar atentos a estos cambios que pueden ir desde una mayor reactividad emocional, aislamiento, aumento de la agresividad, problemas en el sueño, entre otros.
  3. Conversemos: preguntemos a los niños, niñas y adolescentes que hay a nuestro alrededor ¿han visto alguna situación de acoso escolar en su colegio? ¿han sido alguna vez víctima de una situación de este tipo? ¿han provocado alguna agresión o maltrato hacia sus compañeros? Estableciendo una comunicación abierta y empática, lograremos detectar posibles situaciones de acoso escolar y abordarlas oportunamente.
  4. Informemos: sí hemos detectado la posibilidad de que un niño, niña o adolescente esté involucrado en una situación de acoso, es importante informar al adulto más cercano. También las Instituciones Educativas pueden recibir estas notificaciones o incluso, si no tenemos conocimiento del adulto o del centro educativo, existen plataformas digitales como https://teprotejocolombia.org/ donde pueden apoyar en la intervención de estas situaciones.
  5. Empaticemos: como profesionales estamos convencidos de que la empatía es el camino para erradicar el acoso escolar. Entendemos la empatía como la capacidad de ponerlos en el lugar del otro y entender sus sentimientos. Si asumimos que el otro siente dolor, tristeza, rabia y puede resultar lastimado, haríamos todo lo posible para evitar lastimar o hacer lo posible para reparar el daño. ¿Cómo crees que puede sentirse esa persona? ¿Cómo te sentirías sí esto te pasaría a ti?
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